Y esta vez no es por culpa de la falta de materiales o componentes.
Según explicaron los directivos del grupo BSH la semana pasada en su conferencia de resultados del año, en 2022 el lavavajillas fue uno de los productos estrella de la compañía. En el otoño, el director de la fábrica de Dillingen, Alemania, especializada en este artículo, pronosticaba para 2023 una entrega de 2,5 millones de unidades desde ese centro de producción. Sin embargo, la demanda ha cambiado en pocos meses.
Hace semanas se vio que era necesario reducir el ritmo industrial para evitar la formación de stocks de producto acabado en sus almacenes. A comienzos de marzo ya se observó ese desajuste entre la fabricación y la demanda, y la empresa detuvo su producción unos días. Ahora se trabaja en jornada reducida: solo cuatro días por semana. La próxima, el «descanso» será total, con la fábrica parada de lunes a domingo.
El pasado jueves, la Dirección mantuvo una conferencia con la plantilla de la fábrica. Se les explicó que la semana de cuatro días seguirá en vigor hasta finales de junio. En la planta trabajan 2.800 personas.
No son solo los lavavajillas. En Giengen, a 25 kilómetros de la fábrica de lavavajillas, se encuentra una planta de frigoríficos y congeladores de BSH. En ella se ha tomado la decisión de parar la producción durante una semana. Pero ahí la actuación se limitará a ese período, no estando previstas, de momento, otras reducciones de jornada. Trabajan en ella 2.700 empleados.
En 2021 y 2022, cuando algunas fábricas de BSH en los distintos países paraban, se debía a que faltaban materiales o componentes. No es el caso, en la actualidad.
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