Allí dicen hoy lo mismo que Mauro Marcone hizo famoso en la España post-2008.
Hace unos meses, la industria tenía dificultades para entregar todo lo que el mercado demandaba. Ahora sucede lo contrario.
En el mes de marzo hemos conocido las cifras del ejercicio 22 de dos compañías alemanas: BSH (la semana pasada) y Miele (en la segunda semana del mes).
En el caso de Miele, la facturación aumentó un 12,2%, pero el número de unidades solo aumentó débilmente (aunque permitió marcar un nuevo récord histórico). Pero ya se advirtió que la pérdida del mercado ruso, y el frenazo en la actividad constructora en Alemania, estaban afectando a la demanda.
En el caso de BSH, la facturación ha crecido un 2,5%, también para alcanzar niveles récord, y ello a pesar de que la pérdida del mercado ruso por culpa de la guerra de Ucrania, le costó una disminución de ventas de 330 millones. Y, aunque no se ha sido muy explícito en esto, parece que las ventas en unidades se han reducido.
Durante algunos meses, incluso dentro de 2022, parte de la reducción en las entregas se debía sobre todo a los problemas en la cadena de suministro, por lo que, de haber funcionado correctamente los aprovisionamientos, podría haberse vendido más. Pero después la demanda comenzó a flaquear. De hecho, las ventas deflactadas no solo no han crecido sino que se han contraído.
El CEO de BSH, Matthias Metz, reconoce (como en el caso de Miele) que uno de los problemas es la pérdida de vigor de la construcción. Hace años, un directivo de Electrolux España, Mauro Marcone, explicaba a los empleados con cierta vehemencia que, «si no hay nuevas viviendas, no se venden electrodomésticos», y aquella frase, que solía repetir, cobró cierta fama (efímera) en el sector durante la crisis del ladrillo, posterior a 2008.
Ahora, el CEO de BSH dice lo mismo: si no se construyen nuevas casas, no se montan nuevas cocinas.
En realidad, es de una evidencia aplastante.
© MARKET VISION
How to resolve AdBlock issue?