Gay de Liébana, en Tech Data y Candelsa: «hasta las funerarias van mal»


  • El mayor agujero está en las autonomías. Los Ayuntamientos han rectificado. El Gobierno corrige pero no adelgaza.
  • Más de 80.000 disposiciones autonómicas: «cada corrupto hace una ley».
  • Donamos el cuerpo a la ciencia. Quedaremos descuartizados pero no pagaremos IVA.
  • «No quiero quitarles el sueño, pero sepan que cada hogar debe más de 55.000 euros».
  • A los políticos les pediría un aval, como a los presidentes de clubs de fútbol.
  • Tendremos un problema con las pensiones, a menos que esta noche ustedes produzcan hijos.

Hay problemas que se corrigen, hay problemas que se mantienen. España crecerá como mucho un 1% este año. La inflación permanece contenida en un 0,3%, pero el Fondo Monetario Internacional nos advierte que ve incluso riesgo de deflación, y eso tiene que preocuparnos, porque una caída de precios es síntoma y causa de mayor contracción económica.

Ya bastante tiene que preocuparnos la tasa de paro, que la CE nos vaticina del 25,7% (mejor que el año anterior, 26,4%, pero de todos modos enorme). El FMI cree que mantendremos una tasa de paro sostenida en torno al 25% hasta 2018. Hay ya 1,8 millones de hogares en nuestro país con todos sus miembros en paro

De todos modos, las estadísticas muestran que cuando el PIB crecía, en nuestros mejores años previos a la crisis, la tasa de paro también aumentaba. Algo estaba funcionando mal en nuestro modelo económico, porque incluso en los mejores años generábamos desempleo. En parte hemos cosechado los frutos de la deslocalización de la industria, que se marchó a países de costes laborales más bajos. En ese sentido, España sigue siendo un país caro en cuanto a costes, entre otras cosas porque tenemos una fuerte carga de la seguridad social sobre las empresas. Pero el salario real de España es hoy relativamente bajo dentro de Europa, actualmente de 753 euros, e incluso se está trabajando ya por debajo de esa cifra.

Por otro lado, en seis años la Seguridad Social ha perdido 3 millones de afiliados. Y eso es grave en general, pero particularmente debiéramos inquietarnos por las pensiones, como veremos más abajo.

El déficit público previsto es de un 5,8% sobre el PIB, lo que es mejor que el año anterior (7,2%), pero sigue siendo déficit, y cuando eso sucede el Gobierno «nos tiene que retorcer el pescuezo», ya que los ciudadanos somos los suministradores del dinero. Otra fuente de dinero para la administración es la deuda pública, cuyo peso va creciendo: era del 94,3% sobre el PIB, cerraremos 2014 con un 98,9 y la previsión es que en 2015 sea del 103,3%.

En 2007, el Estado ingresaba 433.000 millones de euros y gastaba 412.000, así que había superávit. En 2008 la situación cambia, y aquel año generamos un déficit de 49.000 millones. Desde 2009 todos los años hemos tenido un déficit superior a 100.000 millones, excepto en 2013 que fue de 72.000. Para corregir esa situación, la presión fiscal ha aumentado pero la recaudación ha seguido en un nivel parecido, debido a la recesión, y como el gasto sigue en el mismo nivel, el problema permanece enquistado.

«Y es que, ante la crisis, las familias y las empresas hemos adelgazado gastos. Pero la administración, no». Eso explica que, mientras la deuda pública aumenta, la deuda privada (el endeudamiento de ciudadanos y empresas) se haya corregido. Así, el total de deuda privada era de 451.000 millones en 2003, se duplicó hasta 2008 (912.000 millones), y se ha ido recortando lentamente hasta los 787.000 millones de 2013.

En un discurso que repite en muchos foros, y también en televisión, Gay de Liébana se muestra anti-Estado («es el enemigo público número uno, el que se queda todo el crédito —por ejemplo—, que las empresas necesitarían para salir de la crisis»), anti-políticos, y abstencionista. «Hagan ustedes lo que quieran, yo no voto». Pide fijar algunas exigencias básicas a los políticos: igual que se le exige a un presidente de club de fútbol, del mismo modo se debería exigir que el partido que accede al Gobierno avalase solidariamente toda la deuda que nos deja a los españoles.

El gasto público del Estado se compone de tres partidas: la de la administración central, las comunidades autónomas y los ayuntamientos. Un análisis estadístico desde 1995 muestra que los ayuntamientos son los únicos que, como media, han reaccionado ante la crisis; su gasto también se disparó en los años de «boom», pero han procedido a un ajuste y muchos tienen ya superávit. El mayor agujero está en las autonomías. Desde 1995 hasta hoy su gasto ha aumentado de 45.000 millones a casi 190.000, al año.

Gay de Líébana es muy duro con el sistema autonómico. Pone el ejemplo de un amigo (tal vez ficticio) que tiene un caballo, y que no lo mueve por el país ya que en cada autonomía hay una normativa diferente sobre sanidad y tenencia de caballerías. Desde 1998 en España se han promulgado 119.000 disposiciones legislativas (leyes y decretos). 37.540 de ellas corresponden al Estado. 82.447, a las comunidades autónomas. «¿Saben eso qué significa? Corrupción. Cada corrupto hace una ley».

Como antes se ha dicho, la presión fiscal se ha incrementado, con el propósito de corregir el déficit por la vía de aumentar ingresos. Pero es un recurso que deprime la actividad. ¿El IVA mata? «Sí, y ustedes lo saben bien. Hasta las funerarias van mal. Ha disminuido en un 3% el número de fallecidos, pero los que fallecen se entierran menos. Ha aumentado la generosidad y la donación de nuestros cuerpos a la ciencia. Y es que las funerarias cobran un IVA del 21%. Al final quedamos descuartizados, pero no pagamos IVA».

La deuda pública ha crecido de 380.000 a 960.000 millones de euros entre 2007 y 2013. Como en España hay 17,4 millones de hogares, tocamos a 55.209 euros por hogar. «Por tanto, no quiero quitarles el sueño pero que sepan que cada hogar debe más de 55.000 euros».

Hemos corregido algunos problemas, decía Gay de Liébana al principio, y entre ellos está el de la prima de riesgo, que ha mejorado significativamente, lo que permite a la economía española financiarse a menor coste. Pero es, entonces, un contrasentido que el tipo de interés del crédito privado crezca o se mantenga. En parte se debe a que la banca, que ha reconstruido sus cuentas y se ha saneado, y por tanto ya dispone de recursos, los dedica en gran medida a financiar al sector público comprando deuda.

A Gay de Liébana le encanta hablar del negro futuro de nuestras pensiones. Lo hace en todos lados, y con fruición.

«Yo oía a mi abuelo decir que alguien "había ido a retiro", y poco tiempo después le oía que la había palmado. Nuestros padres cobraban una jubilación de 700 euros. Ahora nos jubilamos con paga de 2.500 euros (el tope de pensión, la media es de 1.500), y vivimos veinte años más, después de jubilarnos. Antes, yo pagaba la jubilación a mi padre, mi madre y mi tío [evidentemente esto es una exageración del conferenciante, basta con hacer números para comprender que no cotizábamos a la seguridad social 3 x 700 = 2.100 euros cada mes para pensiones, nota de MARKET VISION], mientras que, cuando yo me jubile, 28 personas de trabajo poco cualificado deberán contribuir para pagar mi pensión».

Hay una desproporción demográfica creciente, además. En los próximos diez años la población bajará de 46,7 a 44 millones, y será de mayor edad, y con evolución negativa de la población fértil. La proporción entre cotizantes y pensionistas era de 2,55 en 2008, y es hoy de 1,93 (menos de dos cotizantes por cada pensionista). En el futuro será aún peor. «Si quieren ustedes contribuir a arreglar este problema, esta noche dedíquense a producir hijos».


[Publicado en MARKET VISION Suplemento 210 — mayo 2014 ].