Los nuevos de Teka aportan menor gasto, más silencio y ocupan menos sitio. Y además miman la ropa.

La buena elección de electrodomésticos siempre fue importante para controlar la factura de la luz. Ahora, con el nuevo esquema tarifario, es más que necesario. Conocer las características de estos aparatos y saber escogerlos correctamente permitirá ahorrar no solo en luz, sino también en tiempo, en espacio y en dinero. Y, a partir de los datos, nos podemos preguntar: ¿Por qué no invertir en una lavadora-secadora?

Las lavasecadoras suelen consumir en torno a un 40% por debajo del límite que se fija para conceder la calificación A. Son, por tanto, electrodomésticos que consumen muy poca energía eléctrica (respecto a otras lavadoras y secadoras por separado), por lo que pueden adaptarse de mejor manera a las posibilidades económicas de cada vivienda. Además, reducen la energía que se emplea con cada prenda, puesto que hacen que sea aún más eficaz el planchado posterior.

Pero no solamente ahorran en energía eléctrica, sino que también se economizan cantidades importantes de agua. Al estar conectadas a una salida de agua para la función de lavado, no necesitan vaciar el depósito de agua condensada durante el secado ni colocar el tubo de evacuación de aire hacia el exterior.

La eficiencia también destaca en el tipo de secado de condensación que utilizan. Este proceso seca la ropa a través de la emisión de aire caliente, eliminando la humedad de la ropa al condensar el agua que se va retirando poco a poco. Consecuentemente, se pueden instalar en cualquier lugar (la cocina, un baño, un trastero…) donde haya una toma de corriente. Y como resultado son más eficientes, porque al no tomar aire nuevo del exterior, necesitan menos energía para elevar la temperatura.

Otra de las ventajas de las lavasecadoras es que permiten ahorrar espacio, ya que un solo producto hace la función de dos electrodomésticos de gran tamaño. Aunque se llaman lavasecadoras, se pueden usar sus dos funciones de forma separada, es decir, no es obligatorio usar siempre la secadora tras un lavado. Pero en caso de que se utilice su doble función, no solo se economiza sitio, sino que también se acortan tiempos: no hay que esperar a que salga el sol para que la ropa tendida se seque, sino que permiten tener una prenda limpia y seca en poco tiempo. Adicionalmente, algunas de las lavasecadoras Teka tienen el programa Wash&Dry, que dura tan solo 29 minutos, y el superrápido 12', que lava y seca la ropa en tiempo récord.

En cuando a la capacidad de la secadora, al igual que la de la lavadora, se mide en kilos de ropa que se pueden introducir cada vez. Lo aconsejable es elegir una secadora que tenga más capacidad que la lavadora, ya que la ropa mojada pesa más que la ropa seca. Las lavasecadoras de Teka varían entre 8 y 10 kg de capacidad y 5-6 kg de secado.

 

Desmontando mitos. Antes existía el temor de que la secadora estropease la ropa. Sin embargo, los tejidos no corren ningún peligro si se usa el programa adecuado. Para ello es importante la exactitud con que la secadora ajusta a sus programas, es decir, que el grado de humedad de la ropa sea el que indica el programa. Una mayor velocidad no significa que no se mimen las prendas que lavan y secan. Prueba de ello es que con sus ciclos de lavado y secado completo, cuidan incluso los tejidos más delicados adaptando el tiempo y la temperatura. Para ello cuentan con programas especiales: Antialérgico, ECO o el sistema SmartWash que ajusta los parámetros de lavado a las diferentes cargas.

Por último, la incorporación de los motores T-Inverter de los últimos modelos de Teka, destierran el falso mito de que las secadoras provocan mucho ruido al estar en funcionamiento. Esta tecnología garantiza una mayor durabilidad y eficiencia con niveles de ruido de tan solo 50dBa.


  
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