Con estos consejos de la marca, colocar este electrodoméstico es más fácil de lo que parece.

Aunque la instalación de cualquier electrodoméstico de la cocina se antoja complicada, Teka te anima a que seas tu propio instalador, ya que, si se siguen los pasos que ofrece, instalar una placa vitrocerámica o de inducción será más fácil de lo que parece.

Al comprar la placa, lo más probable es que lleve los cables necesarios para su instalación. Además harán falta un destornillador, un cúter, un metro y unos guantes protectores para trabajar sin peligro de cortes. En cuanto a los anclajes, la mayoría de fabricantes incluyen las piezas de sujeción para que el usuario pueda anclar la placa a la encimera. Aun así hay que comprobar antes que están esas piezas.

Uno de los pasos más importantes es medir bien el espacio disponible, además de saber qué tipo de placa se va a instalar y cómo es la encimera, para que la placa se ajuste a la perfección a la superficie y no queden huecos.

 

La instalación paso a paso.

Se empieza con la instalación eléctrica siguiendo todas las medidas de seguridad posibles, por lo que antes de nada hay que quitar la corriente de la cocina o el diferencial general. Si la placa lleva enchufe y la pared también, sólo hay que enchufarla como un electrodoméstico más. No obstante, lo más común es que la placa incluya los cables y haya que conectarla de modo manual.

El primer paso es poner la placa al revés en una superficie acolchada para que el cristal no sufra daños. Una vez colocada en esta posición, se conecta el cable suministrado por el fabricante o, en su defecto, uno de 6 mm. A continuación se conecta el cable a la corriente del hogar. En este punto se dan dos opciones: conexión monofásica o trifásica. En la monofásica hay que agrupar por un lado los cables negro y marrón que formarán la fase, y por otro, los cables azul y gris que formarán el neutro, mientras que el cable amarillo y verde (que es la tierra) quedará libre. Si la conexión es trifásica, quedarán sueltos los cables azul y marrón que formarán dos líneas, y los cables azul y gris que se agrupan para formar el neutro; de nuevo quedarán libres el cable verde y amarillo. Para más seguridad, se recomienda usar algún tipo de clema, ya que las conexiones hechas con cinta adhesiva no son seguras. Este esquema de conexiones sirve tanto si se conectan los cables directamente con los cables de la cocina como si se instala el enchufe en la pared.

Tras solventar el paso más complejo de la instalación, llega el momento de colocar la placa. En este punto hay que ser muy cuidadoso con los golpes y movimientos bruscos para no dañarla y deshacer las conexiones eléctricas que se han hecho previamente. La mayoría de fabricantes incluyen los sistemas de anclaje, pero si no es el caso, hay que asegurarse de poner el cordón de esponja termorresistente que garantizará la estanqueidad de la placa. Así se evitarán problemas en su funcionamiento y posibles calambres durante su uso.

Por último llega la fase de sellado. Cuando ya se tiene la conexión eléctrica hecha y la placa está colocada en su hueco, sólo queda fijarla a la superficie para que no haya ningún tipo de filtración. Puede que el fabricante incluya con el producto un adhesivo aislante: si es el caso, hay que ponerlo, con lo que ya habrá terminado la instalación de la placa.

Instalar uno mismo la placa vitrocerámica o de inducción no es una tarea imposible si se siguen los pasos. Además el usuario siempre tendrá el manual del fabricante ante cualquier duda y así garantizar que el producto funciona correctamente.


  
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